Las úlceras por presión (UPP) son una de las complicaciones más frecuentes y prevenibles en pacientes hospitalizados o con movilidad reducida. Se calcula que hasta el 95% de los casos son evitables con una valoración temprana del riesgo y medidas preventivas adecuadas. La Escala de Braden es la herramienta más utilizada y validada a nivel mundial para este propósito.

Desarrollada en 1987 por Barbara Braden y Nancy Bergstrom, esta escala evalúa seis factores de riesgo que contribuyen directamente al desarrollo de úlceras. Su aplicación sistemática al ingreso hospitalario y de forma periódica es una práctica estándar de enfermería en todo el mundo.

Las 6 subescalas de Braden

Cada subescala se puntúa entre 1 y 3 o 4 puntos. Una puntuación baja en cualquier subescala indica mayor riesgo.

1. Percepción sensorial (1–4)

Evalúa la capacidad del paciente para percibir y responder al malestar relacionado con la presión. Incluye el nivel de consciencia y la capacidad de comunicar el dolor. Una puntuación de 1 indica incapacidad total para percibir el dolor en cualquier parte del cuerpo.

2. Humedad (1–4)

Mide el grado de exposición de la piel a la humedad (sudoración, incontinencia, drenajes). La humedad macera la piel y la hace más susceptible a lesiones. Puntuación de 1 significa que la piel está constantemente húmeda.

3. Actividad (1–4)

Evalúa el grado de actividad física del paciente: desde caminar con frecuencia (4) hasta estar confinado en cama (1). La inmovilidad es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de UPP.

4. Movilidad (1–4)

Valora la capacidad del paciente para cambiar y controlar la posición de su cuerpo de forma autónoma. Se diferencia de la actividad en que puede haber pacientes activos pero con movilidad limitada (ej. con inmovilización de un miembro).

5. Nutrición (1–4)

Evalúa el patrón habitual de ingesta alimentaria. Una nutrición deficiente compromete la integridad y la capacidad de regeneración de la piel. Una puntuación de 1 indica que el paciente no come o tiene ayuno total.

6. Fricción y cizallamiento (1–3)

Analiza si el paciente se desliza sobre las superficies o si requiere ser movilizado con arrastre. La fricción y el cizallamiento dañan las capas superficiales de la piel. Esta subescala tiene solo 3 puntos, no 4.

Puntuación total e interpretación del riesgo

Puntuación totalNivel de riesgoAcción
6 – 9Riesgo muy altoProtocolo intensivo de prevención inmediato
10 – 12Riesgo altoProtocolo de prevención activo
13 – 14Riesgo moderadoMedidas preventivas estándar
15 – 18Riesgo bajoVigilancia y educación al paciente
19 – 23Sin riesgo aparenteValoración periódica
Importante: En pacientes mayores de 75 años, el umbral de riesgo suele ajustarse. Algunos protocolos consideran riesgo a partir de 16 puntos en este grupo etario, dado que la fragilidad cutánea aumenta con la edad.

Intervenciones de enfermería según el nivel de riesgo

Riesgo muy alto y alto

Riesgo moderado

Riesgo bajo

¿Cuándo aplicar la Escala de Braden?

Las guías internacionales recomiendan aplicarla:

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Conclusión

La Escala de Braden es una herramienta sencilla, validada y de alto impacto clínico. Su aplicación sistemática permite identificar precozmente a los pacientes en riesgo e implementar medidas preventivas antes de que aparezca la lesión. En enfermería, la prevención de las úlceras por presión no es solo una buena práctica — es un indicador de calidad asistencial.